Miramax, bendición y maldición

Miramax ha sido una bendición y una maldición para la industria cinematográfica. Hay que reconocerles que consiguieron que las películas independientes fueran atractivas. Demostraron que con ellas se podía ganar dinero. La maldición era que ellos las comercializaban.

(Ethan Hawke).

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