Ni por todo el oro del mundo

A Spielberg no le había gustado mucho el guión de Peter Benchley para Tiburón, así que se puso en contacto conmigo y me pidió que lo reescribiera. Fui a verle a su despacho y me lo encontré sentado en el suelo de su bungalow, jugando con un helicóptero de plástico que funcionaba con pilas y daba vueltas en redondo. Empecé a exponerle mis ideas y él contestaba todo el rato `Oh, sí, es una gran idea´ como si le hablase a un niño de doce años. Después dijo: `Tengo que poner mi música para poder pensar´, y puso la banda sonora de una película de James Bond. Me pregunté si de verdad quería pasar un año con ese tío. Y rechacé el trabajo.

(John Byrum, guionista).

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