Viendo: Los odiosos ocho

Confieso que Los odiosos ocho me gustó más de lo esperado. Tras haberme dormido viendo Kill Bill y sufrir en su momento con la espantosa Malditos bastardos y la prescindible Django desencadenado, que arranca de maravilla pero al cabo de una hora se desmorona, mis expectativas respecto a Los odiosos ocho eran muy bajas.

Sin embargo me vi sorprendido, porque si bien la película no alcanza ni de lejos el nivel de Reservoir Dogs y Pulp Fiction (situadas a una escala que su autor no ha alcanzado ni alcanzará jamás al ritmo que va), al menos se trata de un trabajo digno, con el que Quentin Tarantino parece querer volver a los orígenes de Reservoir Dogs, afrontando con valentía retos que obligan a estar bien atento si no se quiere aburrir hasta la muerte al espectador. En especial cuando las ocho personas a las que alude el título se van a pasar casi toda la película encerradas en una cabaña, y hablamos de tres horas largas que podrían trasladarse perfectamente al formato de una obra teatral.

Para solventar la papeleta, Tarantino echa mano de sus recursos habituales, convertidos ya en clichés a base de repetirlos durante toda su carrera; pero esta vez le sale bien, o al menos razonablemente bien. Sólo flaquea de verdad la secuencia del flashback, totalmente prescindible y que parece añadida solo con la intención de alcanzar las tres horas de metraje al precio que sea. Incluso a costa de fastidiar el brío narrativo de la historia si hace falta, sujeto hasta entonces un tanto con pinzas pero sin desmerecer.

Total, una película que me ha parecido mejor de lo que su discreta taquilla podría indicar (el peor estreno de Tarantino desde Jackie Brown, hace ya dos décadas nada menos), y que juega su mejor baza gracias a un reparto solvente en el que aparte del sempiterno Samuel L. Jackson (a estas alturas otro cliché tarantiniano más) destaca la presencia de Bruce Dern, Kurt Russell y Jennifer Jason Leigh. A los serieadictos también les llamará la atención la presencia de Walton Goggins, que hace unos años se dio a conocer gracias su papel de poli listillo en la magnífica The Shield, mientras que en los créditos sobresalen los nombres del legendario Ennio Morricone y de John Dykstra, principal responsable de los efectos especiales de Star Wars.

Vista la recaudación, todo un varapalo a las finanzas de los productores, queda claro que al público le sonó a chino. O eso o empieza a cansarse de ver la misma película una y otra vez desde hace casi treinta años. 

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