Viendo: Reservoir Dogs

La película que descubrió a Quentin Tarantino, un realizador clave para entender la evolución del cine a partir de los años noventa del siglo pasado, y  sobre el que no cabe restar méritos aunque lleve lustros sumido en una profunda crisis creativa que ha convertido sus señas de identidad en clichés. Porque para empezar salió de la nada: originario de una modesta familia de Knoxville (Tennessee), jamás pisó una escuela de cine. Todo lo que sabe del antaño conocido como “séptimo arte” lo aprendió en el humilde videoclub donde trabajaba, viendo infinidad de películas (en su mayor parte de serie B) que nutrirían su obra posteriormente cuajándola de referencias al cine más ignoto. Aunque en 1987 ya había filmado su primer largometraje, que él mismo considera espantoso, su carrera no empezó de verdad hasta que varios años más tarde conoció al productor Lawence Bender, quien se entusiamó con el guión que Tarantino estaba puliendo junto a su entonces amigo Roger Avary. Bender vivía entonces con una actriz que trabajaba en una obra de teatro junto a Harvey Keitel, el otro hombre al que Tarantino le debe su carrera: la chica le dejó el guión y quedó tan alucinando que no solo quiso hacerse con uno de los papeles principales, sino que ayudó a financiar el rodaje con dinero de su bolsillo y el aval de su propio nombre, reuniendo un millón y medio de dólares cuando el presupuesto inicial era solo de 30.000. Keitel no fue el único visionario que adivinó el potencial de Reservoir Dogs: Tony Scott, el malogrado hermano del autor de Alien, quiso comprar el guión ofreciendo a Tarantino un buen dinero con la intención de dirigir la película él mismo, pero Quentin se negó.

Lo demás, como suele decirse, es historia. No,obstante llama la atención que Reservoir Dogs constituyese inicialmente un fracaso. La película sacudió los cimientos del cine americano, anquilosados tras una década de “Revolución Conservadora”, y pese a triunfar en el festival de Sundance nadie estaba preparado para un filme tan procaz y violento. No fue hasta que dio el salto a Europa que empezó a reconocerse la calidad que atesoraba y el talento de su director. Quentin Tarantino no había inventado nada nuevo, es cierto, pero no se le podía negar su ingenio para dotar a la película con una acentuada personalidad, así como tampoco su destreza como guionista ni su sorprendente habilidad para crear diálogos memorables partiendo de temas banales, como el significado oculto tras la letra de Like A Virgin. Por no hablar de su don para la ambientación musical, colocando la canción perfecta en la escena adecuada. Es así como Tarantino convirtió temas olvidados del rock de los cincuenta, sesenta y setenta en clásicos intemporales de la música popular. Centrados como estamos en Reservoir Dogs, hoy por hoy resulta imposible no asociar Little Green Bag  (compuesta originalmente en 1970) a esta película…

…como tampoco es posible desligar Stuck In The Middle With You (1972) de la que tal vez se la escena más mítica de la película:

En resumen, estamos ante un clásico del cine, cuyo fantástico guión de estructura no lineal aún es capaz de reservarnos alguna sorpresa. Si a eso le unimos unas interpretaciones fenomenales, aparte de todo lo indicado anteriormente, no cabe decir nada más. Y no obstante, lo mejor estaba por llegar.

Steve Buscemi, Michael Madsen, Quentin Tarantino, Harvey Keitel y Tim Roth celebrando los 25 años de Reservoir Dogs en el Festival de Tribeca.

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