El cantautor Javier Krahe se ha convertido por méritos propios en uno de los músicos más admirados, queridos y respetados del panorama español. Aunque no sea conocido por el gran público, tiene una legión de seguidores que aumenta cada día con nuevos adeptos y no vacila en acudir a sus conciertos y agotar las entradas prácticamente desde el momento en que se ponen a la venta. De ademán parsimonioso, aunque dotado de una aureola de enorme carisma, el esmirriado Krahe consigue que sus conciertos, celebrados generalmente en locales pequeños, se conviertan casi en una fiesta familiar en la que el artista, con sus mordaces comentarios y divertidas canciones, acaba indefectiblemente por ganarse a quien acude a verle, aunque sea alguien que le desconozca por completo hasta ese momento.

Javier, que ya es mayorcito, ha entrado en lo que podríamos llamar “el tiempo de los homenajes”, ese en el que de repente a todo el mundo le da por acordarse de tí y darte palmaditas en la espalda loando a los cuatro vientos lo cojonudo que eres, aunque la mayoría de los aduladores ni siquiera sepan a qué te dedicas; y uno de esos homenajes a Javier llega ahora en forma de documental titulado, con ese fino tinte de humor que distingue a su protagonista, como Esta no es la vida privada de Javier Krahe. A lo largo de poco más de hora y media seremos testigos de un recorrido por la vida del cantautor narrada, además de por él mismo, por sus compañeros de la banda que le sigue a todas partes desde hace años y por conocidos y amigos como Gran Wyoming, Sabina o Pablo Carbonell. Todo ello utilizando algunas de sus canciones más renombradas, e incluso filmaciones inéditas hasta el momento como nexo de unión del conjunto. Krahe, infatigable pateador de carreteras, nos cuenta sus cosas en el camino que va de un concierto a otro lo que, como bien reza la publicidad de la cinta, hace que ésta adquiera cierto tono de “docu-road movie”. Entre todos nos ayudarán a conocer mejor algunas de las facetas más íntimas y controvertidas de la vida y la personalidad de este genial músico, como su ferviente vena anticlerical (cristalizada, entre otras formas, en un polémico corto rodado junto con un amigo de la infancia en el que daban una receta para cocinar un cristo) o su activismo en pro de la legalización de la marihuana.

Krahe hizo realidad lo que todos hemos soñado alguna vez.

Rodada en vídeo, Esta no es la vida privada de Javier Krahe muestra a veces una factura tirando a casera, algo chusca. Tengo la impresión de que yo mismo armado con una cámara de vídeo podría haber hecho algo muy parecido a este documental, e incluso haberlo mejorado siendo más incisivo en las entrevistas a personajes como Joaquín Sabina, considerado por muchos fans de Krahe como un traidor a su maestro. Está claro que la película no pretende ganar un Oscar al mejor documental, sino entretener y hacer justicia, en la medida de lo posible, con un personaje injustamente marginado por los medios de este país, sobre todo a partir de la enorme polémica que generó su canción Cuervo ingénuo, un brutal alegato escrito contra Felipe González a raíz de su promesa incumplida de no meter a España en la OTAN, que incluso fue prohibido por el gobierno socialista de la época.

En compañía de Judas.

Sin ser ninguna maravilla de la ciencia Esta no es la vida privada de Javier Krahe cumple el expediente: encantará a los fans de Krahe (entre quienes me encuentro) porque les mostrará a su ídolo en toda su salsa, incluyendo grabaciones nunca exhibidas de momentos míticos de su carrera, como su paso por La Mandrágora junto a Sabina y Alberto Pérez. También podrán disfrutar con fragmentos de actuaciones en directo pertenecientes a la gira durante la cual se grabó el documental, que es donde Javier y el grupo que le acompaña demuestran lo que valen. Los “no fans”, a quienes también se les puede recomendar perfectamente este curioso estofado, tienen aquí una buena oportunidad para descubrir a un personaje único y disfrutar de su faceta iconoclasta, darse cuenta de que como letrista no tiene rival, y reírse con algunas de sus canciones más famosas y divertidas como la legendaria Marieta, Mi mano en pena, ¿Dónde se habrá metido esta mujer? o No todo va a ser follar. Si tuviéramos que ponerle un verdadero “pero” al documental, éste sería la inclusión de Alejandrito Sanz entre los entrevistados. ¿Qué demonios pinta aquí este oligofrénico terminal, que con cada palabra que suelta demuestra no tener ni idea de lo que dice?. Supongo que los directores lo harían para añadir más risas y divertimento a su obra: las carcajadas de quienes veíamos la película eran unánimes cuando en pantalla aparecía este elemento.

Los tontos de los cojones también tienen pasado, aunque traten de ocultarlo.

Resultado: Aplausos, por supuesto.

Ficha en la IMDB.

(Este artículo fue publicado inicialmente por Leo Rojo en COMPUTER-AGE.NET el miércoles 29 de marzo de 2006 y se reedita con el permiso de su webmaster. Sirve también como homenaje a Javier Krahe, fallecido en julio de 2015 a los 71 años).

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