Transcurridas más de cuatro décadas desde su estreno, La naranja mecánica sigue siendo una cinta polémica capaz de provocar reacciones encontradas entre quienes la ven como una obra maestra y quienes no pueden ni verla y opinan que, encima, se ha quedado vieja. Lo mismo ocurre con la banda sonora original de Walter / Wendy Carlos. A comienzos de los setenta, Carlos se hizo famosa como pionera de la música electrónica y vendió millones de discos utilizando sintetizadores Moog para versionar a grandes figuras de la música clásica, principalmente a Bach. El problema viene cuando el uso (que no abuso) de alta tecnología en la creación artística, provoca que una obra caduque a los pocos años con el avance de las tecnologías utilizadas. Y eso es lo que más de uno piensa de la BSO que hoy nos ocupa, especialmente cuando la música creada con aparatos que hoy parecen sacados de la Edad de Piedra se mezcla con auténtica música clásica de Ludwig Van Beethoven o el mítico Singin´ In The Rain de Gene Kelly. En la película no encaja tan mal, aunque dicha impresión podría deberse a lo acostumbrados que estamos a ella. En cambio, sin la película y con los auriculares escupiendo acordes a todo volumen, te das cuenta de hasta qué punto la combinación chirría en algunos tramos.

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