Cuando William Friedkin le comentó a Henri-Georges Clouzot que deseaba hacer un remake de su película El salario del miedo, al cineasta francés le faltó tiempo para responderle poco más o menos que no fuese idiota y evitase a toda costa meterse en semejante berenjenal. Pero Friedkin no estaba para escuchar consejos de nadie, ni siquiera de su director favorito. Orgulloso, prepotente y con un ego elevado a niveles satelitales después encadenar dos enormes éxitos de crítica y público con French Conection y El exorcista, Friedkin se creía el rey del mambo y acabó cometiendo un error del que se arrepentiría toda la vida. Una pesadilla aterradora que hizo honor tanto a su título en castellano (Carga maldita) como al original, porque cualquiera diría que pesaba un embrujo sobre el rodaje, que se alargó durante meses y dio como resultado una película que recaudó aproximadamente un tercio de su presupuesto final, destruyendo para siempre la carrera del director y haciendo tambalear los cimientos, en apariencia sólidos, del Nuevo Hollywood.

Para la banda sonora, el propio Billy Friedkin escogió a los alemanes Tangerine Dream en lo que sería su primer trabajo para el cine. La música electrónica estaba muy en boga por entonces, y era común usarla para dar ambiente a una película aunque pudiese tener un efecto anticlimático (ahí está por ejemplo Peter Weir echando mano al Oxigene de Jean Michel Jarre para Gallípoli, que transcurre en 1915). En el caso de Sorcerer / Carga maldita, el resultado es de lo mejor que ofrece la película. No llega a lo obtenido por Carmine Coppola cuando éste se aventuró a meter electrónica en Apocalyse Now dos años después, pero encaja en la perturbadora atmósfera de la cinta, dejándonos pequeñas perlas como esta:

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