– Conocí a Alphonse Beni en el mercado del film de Cannes. Era un distribuidor de Camerún que cuando vio nuestras películas exclamó:

– ¡Oh, Godfrey, esto es fantástico! ¡Quiero hacer este tipo de películas!
– ¿Quieres hacer películas?
– ¡Y quiero ser la estrella!
– Perfecto. Me das el dinero, filmamos, te quedas con los derechos para África o Francia y figuras en cabeza del cartel.

– Así hicimos Black Ninja, una película realmente mala. Pero era él quién pagaba, quería ser una estrella ¿Y por qué no? Así es el negocio.

El diálogo está sacado de este artículo de El Blog Ausente que les recomiendo encarecidamente.

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