Una de esas películas cuya revisión eventual es obligatoria para cualquiera que se considere aficionado al cine, y que casi no tendría ni que comentar: me bastaría con poner el acostumbrado “pantallazo” del televisor y pasar a otra cosa.

Repasando su intrahistoria por enésima vez cuesta creer que un producto como este, concebido como una serie B de muy bajo presupuesto con la idea de aprovechar el éxito de Star Wars, quedase tan redondo. El mérito habría que atribuírselo principalmente a Gigier, a Moebius y a los guionistas antes que a Ridley Scott, contratado más que nada porque salía barato (su debut cinematográfico en Los duelistas había sido un fracaso) y porque su dilatada experiencia en publicidad le habilitaba para rodar a toda hostia con resultados aceptables, lo que siempre se traduce en menos gastos.

Retitulada en España como Alien: el octavo pasajero, se convirtió casi de inmediato en un clásico que cuarenta años después de su estreno empieza a mostrar ciertos signos de vejez en la parcela técnica y conceptual, pero no así en las demás. Se mire como se mire continúa siendo un entretenimiento formidable.

2 thoughts on “Viendo: Alien”

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