Bajo el nombre aparentemente chistoso de “operación Antropoide”, se esconde una de esas clásicas maniobras de pequeño calado pero gran impacto que suelen pasar desapercibidas en la historia de una guerra (y más tratándose de una como la Segunda Guerra Mundial). En 1942, dos miembros de la resistencia checoslovaca entrenados por los británicos se lanzaron clandestinamente en paracaídas sobre el territorio de su país, ocupado por los nazis. Su objetivo era acabar con la vida del ominoso Reinhard Heydrich, merecidamente conocido como “el carnicero de Praga” y uno de los principales arquitectos del Holocausto. Aunque el atentado fue planificado minuciosamente, su ejecución resultó chapucera y aun logrando acabar con Heydrich (a quien el mismo Hitler calificó de “estúpido” por su empeño en pasearse a la vista de todos sin apenas escolta), a la hora de la verdad no influyó decisivamente en el curso de la guerra ni acortó la permanencia en Checoslovaquia de los nazis, que respondieron con fidelidad a su estilo de hacer las cosas y desencadenaron represalias bestiales contra la población.

Anthropoid está claramente dividida en dos actos, con el atentado sirviendo como nexo de unión entre ambos. El primero se centra en su preparación y en las dudas que asaltaban a quienes lo llevaron a cabo, no muy convencidos sobre la utilidad de la acción, angustiados, casi aterrorizados ante sus más que probables consecuencias, y que sin embargo decidieron cumplir las órdenes hasta el final. En ese final se focaliza lo mejor del segundo acto y probablemente de la película, durante el cual los dos comandos, progresivamente acorralados y finalmente atrincherados en una iglesia, ejercieron una resistencia numantina contra las numerosas tropas que les asediaban y no cesaban de asaltar el edificio. El primero queda más que nada para los aficionados al cine bélico y la historia militar, aunque no deja de ser interesante por todos los detalles antes citados, que el reparto protagonista logra transmitir de forma en general bastante convincente. 

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