Pese a iniciar su carrera en el cine como guionista, Frank Darabont usó un libreto ajeno para debutar tras la cámara en 1990 con esta sorprendente y entretenida película para televisión, que por su calidad hoy podría haberse estrenado perfectamente en pantalla grande superando a buena parte de la cartelera. El argumento se centra en una ama de casa desagradecida e infiel a su esposo, que un buen día decide quitárselo de en medio para fugarse con su amante. Los problemas vienen cuando el marido, al que todos dan por muerto y enterrado, se despierta repentinamente en su ataúd. Filmada con cuatro cuartos y mucha eficiencia, uno de los numerosos puntos de interés de la cinta está en su reparto, encabezado por dos estrellas fallidas como Tim Matheson y Jennifer Jason Leigh, secundado por los familiares Hoyth Axton y William Atherton, y que algo debieron verle a esta supuesta nadería cuando se hace evidente el empeño que ponen en hacer bien su trabajo.

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